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1934

El periódico del PSOE, «El Socialista», prepara la Revolución de Octubre de 1934.


Ante el 71 aniversario de la revolución del 6 de octubre de 1934, verdadero comienzo de la Guerra Civil española, es de sumo interés recordar los editoriales del periódico El Socialista, órgano del Partido Socialista Obrero Español, para de esa forma conocer lo que estaban preparando contra la República.
En las elecciones de noviembre de 1933, presididas por un Gobierno de Martínez Barrio (todavía en el Partido Radical, ya que más tarde se separa de Lerroux para formar con los radicales-socialistas el nuevo partido Unión Republicana) vencen ampliamente las fuerzas del centro (radicales) y la derecha católica (Gil Robles), con estrepitosa derrota de los republicanos y los socialistas, gracias al voto de la mujer, que se ejerce por vez primera en esta consulta, y a la abstención de los anarcosindicalistas, para quienes los republicanos son tan enemigos como los monárquicos y los católicos.

El 3 de enero de 1934, El Socialista, y con el título: “No puede haber concordia. Atención al disco rojo”, daba estado público y oficial al proyecto revolucionario. Respondía a una lamentación del diario El Debate –portavoz de la CEDA de José Mª Gil Robles-, sobre la imposibilidad de que hubiera concordia en la política catalana con Companys en la presidencia de la Generalitat. Escribía El Socialista: “Ahora piden concordia, es decir, una tregua en la pelea, una aproximación de los partidos, un cese de hostilidades. Eso antes, cuando el Poder presentaba todas las ejecutorias de la legitimidad... ¿Concordia? ¡No! ¡Guerra de clases! ¡Odio a muerte a la burguesía criminal! ¿Concordia? Sí: pero entre los proletarios de todas las ideas que quieran salvarse y librar a España del ludibrio. Pase lo que pase, ¡atención al disco rojo!”.

El 27 de septiembre de 1934, el editorial de El Socialista es concreto y terminante: “Las nubes van cargadas camino de octubre: repetimos lo que dijimos hace unos meses: ¡atención al disco rojo! El mes próximo puede ser nuestro Octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras. La responsabilidad del proletariado español y de sus cabezas puede ser enorme. Tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado. Y nuestra política internacional. Y nuestros planes de socialización.”

El 30 de septiembre de 1934 añadía: “¿Será menester que digamos ahora, como si descubriéramos un Mediterráneo, que todo retroceso, que todo intento de volver a formar políticas ya superadas encontrará inevitablemente la resistencia de los socialistas?... Se nos habla –es cierto- de reconquistar la República para situarla de nuevo en el 14 de abril. Ninguna garantía tenemos de que puestas las cosas en su comienzo no tendrán un desarrollo idéntico al que tuvieron. No nos interesa un nuevo ensayo. Lo hicimos una vez y nos salió mal. Quienes lo frustraron son los llamados en todo caso al arrepentimiento... Nuestras relaciones con la República no pueden tener más que un significado: el de superarla y poseerla.”

Al atardecer del 2 de octubre de 1934, el Presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora y Torres, encargó a Lerroux la formación del Gobierno. Por la tarde del día 3 facilitó la composición del nuevo Gobierno: Presidencia: Alejandro Lerroux García; Estado: Ricardo Samper Ibáñez (radical); Justicia: Rafael Aizpún Santafé (cedista); Gobernación: Eloy Vaquero Cantillo; Guerra: Diego Hidalgo Durán (radical); Marina: Juan José Rocha García (radical); Hacienda: Manuel Marraco y Ramón (radical); Instrucción Pública y Bellas Artes: Filiberto Villalobos González (liberal-demócrata); Trabajo-Sanidad-Previsión Social: José Oriol Anguera de Sojo (cedista); Obras Públicas: José Mª Cid y Ruiz Zorrilla (agrario); Industria-Comercio: Andrés Orozco Batista: (radical); Comunicaciones: César Jalón Aragón (radical); Agricultura: Manuel Jiménez Fernández (cedista); Sin Cartera: José Martínez de Velasco (agrario) y Leandro Pita Romero (independiente).

Sobre el nombramiento del diputado cordobés Eloy Vaquero, que sustituyó a Rafael Salazar Alonso, y que cesó injustamente Lerroux, al conocerse la noticia fue comunicada a sus allegados de Madrid por un telegrama que se hizo famoso: “Por el alma de mi madre, te juro que Eloy Vaquero ha sido nombrado ministro de la Gobernación”.

Rápidamente los ministros se posesionaron de sus cargos, pues la situación no permitía demoras ni pausas. Al empezar la noche del 4 de octubre, la noticia del nuevo Gobierno ya estaba en la calle. Y desde aquel momento toda España esperaba como respuesta inevitable la revolución.

El último aviso a los comprometidos lo daba El Socialista con estas palabras: “En pie y con ánimo inmodificable están al presente todos los trabajadores de España... Todos los trabajadores están a la espera de la crisis insoslayable y prevista por el juego de las fuerzas en jaque: marxistas y antimarxistas. Si se nos pidiera consejo, le daríamos en una sola palabra: «Rendíos». Al día siguiente repite el diario la llamada en términos más apremiante: “Hemos llegado al límite de los retrocesos. Se nos ha embromado a los españoles para que nos prestemos propicios a transigir con una amenaza sangrienta. La consigna es particularmente severa: ¡Ni un paso atrás! ¡Adelante! Todos... En guardia, en guardia”.

La orden de movilización del ejército revolucionario se difundió por toda la península. Según Largo Caballero, «dicha orden fue transmitida a todas las Comisiones y corresponsales, por telegramas convenidos. Cada telegrama tenía una redacción diferente. Unas veces, de carácter familiar, como, por ejemplo: “Mamá operada. Sin novedad”. Otras de carácter comercial: “Precio aceptado”. Todos los telegramas fueron expedidos el mismo día en que se acordó dar la orden de movilización, siendo depositados por distintos compañeros en las diferentes estafetas postales de la capital»

Esta explicación de Largo Caballero, pasados 70 años y en otras diferentes circunstancias, hechos y técnicas, hace recordar la reciente táctica socialista y nacionalista del “¡Pásalo!”... con sus ya conocidos resultados.

Eduardo Palomar Baró.      
 

 

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